Mostrando entradas con la etiqueta PAN DIARIO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PAN DIARIO. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de abril de 2012

La Firma del Creador.



• Las cosas invisibles de él (Dios), su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. – Romanos 1:20.



En sus obras Jean Henri Fabre, el gran sabio naturalista (1823-1915), relata con mucha precisión sus pacientes experiencias sobre las costumbres y el instinto de los insectos. Uno no deja de maravillarse.
Esto fue lo que escribió con respecto a las abejas albañilas, un tipo de abejas que vivía bajo el techo de su cobertizo. Consiguió atrapar algunas y las marcó, no sin sufrir varias picaduras; luego las llevó y las soltó a cuatro kilómetros de allí. «De unas veinte, por lo menos quince volvieron: dos en la primera hora, tres al atardecer, y el resto a la mañana siguiente, a pesar del viento contrario y de no conocer el camino, pues normalmente las abejas no se alejan más de unos cien metros cada día. Entonces, ¿cómo fue posible que estas abejas desterradas encontraran su colmena? ¿Quién fue su guía? Obviamente no fue la memoria. Debemos reconocer en ellas una facultad especial que no podemos pretender explicar, pues está lejos del alcance de nuestra propia psicología!».
La única explicación, simple y grandiosa, es la intervención del Creador. El universo, hasta en los más ínfimos detalles, lleva su firma evidente. Dios, por medio de sus obras manifiestas, hace que los hombres no tengan excusa para no creer en él. Pero el Dios creador también es el Dios Salvador por medio de Jesús, su muy amado Hijo, quien nos lo reveló.


lunes, 2 de abril de 2012

¿Por qué la Cruz?




• La palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. – 1 Corintios 1:18.
• Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. – Romanos 5:8.

¿A veces no le parece deprimente escuchar las noticias? Oímos casi sólo malas noticias. Todos los días comprobamos los terribles efectos del mal: la violencia, las guerras que acarrean un mar de injusticias y sufrimientos, las enfermedades y la muerte. Es un peso terrible que recae sobre toda la humanidad. Pero el mal no puede superar a Dios, y el mensaje central del Evangelio es que Jesús vino para liberarnos de ese inmenso peso. Por ello tuvo que morir.
Su muerte nos revela la extrema gravedad del pecado, que constituye una ofensa al amor y a la justicia de Dios; pero también nos muestra la profundidad del amor de Dios. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito” (Juan 3:16). No podemos hablar del amor de Dios sin evocar también los sufrimientos de Jesús. Simpatizó con todos los sufrimientos humanos, y más aún, Él mismo sufrió al máximo en la cruz, siendo abandonado por Dios mientras padecía en nuestro lugar el castigo por nuestros pecados.
Jesús murió en una cruz para dar la vida a todos los que confían en él. Fue colocado en una tumba, pero no permaneció allí. Al tercer día resucitó y ahora vive por la eternidad. Jesús comparte su vida con todos los que lo contemplan por la fe. En la tierra fue el “varón de dolores”, a quien el profeta había anunciado (Isaías 53:3), y ahora, en el cielo, es el Señor de gloria.

jueves, 22 de marzo de 2012

Queridos Jóvenes.



Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento. – Eclesiastés 12:1.

El autor de Eclesiastés cuenta cómo se atormentó buscando la felicidad “debajo del sol”, es decir, en el mundo tal como lo ve el hombre, con sus propias capacidades, sin relación con Dios (Eclesiastés 1:3). Hombre rico y poderoso (era rey), exploró “la sabiduría y los desvaríos y la necedad” (2:12). Al enumerarlas sólo puede repetir: “También esto es vanidad y aflicción de espíritu” (2:26).
Piensa en todos los aspectos de la condición humana: el nacimiento y la muerte, el trabajo y el descanso, la alegría y la tristeza, la riqueza y la pobreza, el amor y el odio, la juventud y la vejez… Nada de lo que ve en la tierra le puede dar la paz ni la seguridad; mas se da cuenta de que cada uno tiene que ponerse en regla con Dios y no puede escapar de su mirada: en cada una de las cosas Dios da, Dios hace, Dios juzgará…
Concluye su reflexión sobre la experiencia humana diciendo: “El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre” (12:13). Pero primero hace el llamado que aparece en el encabezamiento de esta hoja.
Queridos jóvenes: sí, vale la pena volverse a Dios, el Creador de todo, el mismo Dios Salvador. Él quiere evitar dolorosas experiencias y amargas desilusiones a quien acepta escucharle y responder a su tierna invitación: “Dame, hijo mío, tu corazón” (Proverbios 23:26).

lunes, 19 de marzo de 2012

Hallar la Fuerza Descansando en el Señor.


• La paz de Dios gobierne en vuestros corazones… y sed agradecidos. – Colosenses 3:15.
• En quietud y en confianza será vuestra fortaleza. – Isaías 30:15.
¿Quién no se queja de tener una vida demasiado ajetreada? Con los modernos medios de comunicación y su avalancha de informaciones hay como una especie de estrés generalizado. Y en cuanto a nosotros, creyentes, esa “ansiosa inquietud” (Lucas 12:29) también corre el riesgo de alcanzar nuestra vida espiritual. Nuestra búsqueda del Señor, del verda­dero bien y de ayudar al prójimo puede volverse ansiosa en vez de estar marcada por la confianza y la tranquilidad.
Nuestro trabajo para el Señor es más fecundo y fácil cuando hemos aprendido a mantener la paz del Señor en todas las situaciones. Entonces nos volvemos dóciles a la acción del Espíritu Santo, y Dios puede actuar en nosotros más eficazmente que si estamos en tensión.
Dios preparó de antemano buenas obras para nosotros (Efesios 2:10). ¡Dejémonos llenar de la paz del Señor para permitir que obre en nosotros! Así nuestra atenta colaboración será eficaz, pues pondremos todas nuestras capacidades a disposición de Aquel a quien amamos, sin pretender resolver todo por nosotros mismos. ¡Bienaventurado el que permanece tranquilo bajo la mirada de Dios, contando con Su sabiduría y Su poder! (Hebreos 13:20-21).
Imponerse muchas actividades, por buenas que sean, a menudo revela una falta de paz. Descubramos qué actitudes del corazón y qué condiciones espirituales permiten a Dios actuar en nosotros. Sólo entonces podremos llevar frutos perdurables (Juan 15:16).



miércoles, 14 de marzo de 2012

Jesucristo.

• Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret… éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo. – Hechos 10:38-39.


» Escuchelo aquí… en su dispositivo Móvil [iPod, iPhone, iPad, Androide ó Celular]
Se han dicho muchas cosas de Jesús, e incluso se ha discutido su existencia hasta el punto de considerarla, a veces, como un mito. Esto significa que no se hizo caso de los testimonios históricos sobre Jesús, ni lo que han experimentado numerosos creyentes hasta hoy.
Por medio de los evangelios la Biblia presenta un cuádruple testimonio de Su vida en la tierra. También nos habla de la propensión al mal que reside en el corazón del hombre, y que lo excluye de la presencia de Dios. Debido a su naturaleza pervertida, el hombre está destituido para siempre “de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Pero ahí interviene Jesús, sustituyéndonos para recibir en nuestro lugar el castigo de Dios debido a nuestras faltas. Murió por nosotros, pero también resucitó y está vivo. Su obra salva aún hoy a todos los que ponen su confianza en él, y les da una nueva dignidad, la que nos permite entrar en la presencia de Dios como sus hijos.
El versículo de hoy presenta a Jesús como aquel que se acercaba a quienes se encontraban mal, para curarlos. Él es el médico divino que libera y salva, pero para ello es necesario reconocer nuestra indignidad y la necesidad de ser perdonado. Hay enfermos que no quieren cuidarse, incluso si su vida corre peligro. ¡No haga como ellos! ¡Contemple a Jesús en los evangelios y pídale que haga con usted lo que ya hizo por tantas personas!

viernes, 9 de marzo de 2012

Conocerse a sí mismo.



• Si alguno es oidor de la palabra(de Dios)pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. – Santiago 1:23-24.



» Escuchelo aquí… en su dispositivo Móvil [iPod, iPhone, iPad, Androide ó Celular]
Cada uno de nosotros lo confesará: somos poco propensos a reconocer nuestro perfil, con algunas cualidades y muchas imperfecciones.
Si quiere conocerse, pregúnteselo a Dios, Aquel que no juzga según la apariencia exterior, sino que ve el corazón (1 Samuel 16:7). En nuestro “corazón”, es decir, en el centro de nuestra vida interior, está el secreto de nuestra relación con Dios. Él “escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos” (1 Crónicas 28:9). “Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres” (Salmo 11:4). ¿Y qué ve en ellos? Vanidad, egoísmo, envidia, mentira. Y “Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala” (Eclesiastés 12:14).
¿Cómo escapar de su juicio? Dios, quien es luz y en quien no hay tiniebla alguna, se encargó de la purificación de nuestro corazón enviándonos a su Hijo Jesucristo para que muriese en la cruz y así llevase nuestros pecados. “La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7). Entonces Dios ya no nos ve en nuestros pecados, sino en Cristo, purificados, sin pecado. Dios echó tras sus espaldas todos los pecados de cada uno de los que creen. Ya no se acordará más de ellos, pues los deshizo como una nube (Isaías 38:17; 43:25; 44:22).



jueves, 1 de marzo de 2012

Hay una Razón para tener Esperanza.



Aborrecí… la vida, porque… todo es vanidad y aflicción de espíritu. –Eclesiastés 2:17.
• Sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice el Señor, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. – Jeremías 29:11

Según una encuesta de la OMS, cada 40 segundos se produce un suicidio en el mundo y cada 3 segundos un intento de suicidio. La desesperación que se apodera de una persona tras una crisis familiar o individual la incita a cometer tal acción. Los autores de la encuesta constataron que los seres humanos pueden soportar mucho, con tal de que tengan una esperanza. Pero, ¿esperanza en quién y en qué?
–Los progresos técnicos y científicos proporcionan una vida más agradable, pero ciertos avances constituyen nuevas amenazas para el mañana.
–Los cambios políticos han aportado más paz y estabilidad económica a ciertos países, pero a otros les ha traído más caos.
–¿Ha mejorado el hombre? Es lo que se ha esperado durante mucho tiempo… Pero, ¿acaso no sigue siendo «un lobo para el hombre»?
–La esperanza de vida aumentó, pero la muerte sigue siendo el final ineludible de toda vida.
Entonces, ¿hay una esperanza más allá de las desilusiones? Sí, hay una razón para tener esperanza: la buena nueva del Evangelio. Dios, Señor de la vida y de la muerte, nos ama. Por ello dio a su Hijo Jesucristo quien soportó el suplicio de la cruz y resucitó para solucionar el problema del pecado. A todo el que lo desee, aún hoy le ofrece el perdón, la paz y la vida eterna en su reino, en donde no habrá sufrimiento.
 Escuchelo aquí… en su dispositivo Móvil [iPod, iPhone, iPad, Androide ó Celular]

lunes, 27 de febrero de 2012

El Dios Bienaventurado.




• (Dios)el bienaventurado y solo Soberano… habita en luz inaccesible. – 1 Timoteo 6:15-16.
• (El apóstol Pablo anunció) el glorioso evangelio del Dios bendito. – 1 Timoteo 1:11.

¿Dónde encontrar la felicidad? La Biblia responde de forma radical: la felicidad está en Dios. Por encima de nosotros, más allá de nuestras alegrías y tristezas, más allá del bien y del mal que está por todas partes, hay una felicidad absoluta e inalterable. Esa felicidad está en la presencia de Dios.
Dios es llamado el “bienaventurado”, pues la felicidad está en su propia naturaleza. Una felicidad infinita lo llena en la plenitud de su ser, la cual quiere compartir con nosotros.
Los creyentes que han vivido antes de Cristo conocieron a Dios como el todopoderoso, es decir, Aquel que actuaba incluso más allá de las leyes de la naturaleza, o como Jehová, quien quiere salvar a los hombres y hacer de ellos su pueblo. Se dio a conocer como “el Santo”, el que no conoce el mal, perfecto en todo.
Sin embargo, la profundidad de sus palabras y de lo que Dios es nos fue revelada en su Hijo. Jesucristo vino a la tierra para mostrarnos el esplendor de su ser: él es luz y amor. En cuanto a la luz, él resplandece de verdad y de gracia; en cuanto al amor, dio a su Hijo por nuestros pecados. Sobre esta base de amor y de santidad Dios funda, por la eternidad, la felicidad de todos aquellos que ya la disfrutan; esta es su gloria.
Nada en la tierra puede ofrecernos una felicidad que nos satisfaga plenamente. Dios formó al hombre para él mismo y le dio un corazón tan profundo que sólo Dios puede llenarlo. ¡Hoy usted puede experimentar esa plenitud que está en Jesús!

» Escuchelo aquí… en su dispositivo Móvil [iPod, iPhone, iPad, Androide ó Celular]