domingo, 18 de septiembre de 2011

Con Jesús en la Barca (2)





Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas…
así los guía al puerto que deseaban.

Salmo 107:29-30.

A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.
Romanos 8:28.



    Al final de otro día, Jesús dijo sus discípulos: “Pasemos al otro lado” (Lea Marcos 4:35-41). He aquí nuevamente sus discípulos (pero esta vez Jesús había embarcado con ellos) en medio de una tempestad en el mar de Galilea.

       Los discípulos empezaron a temer por su vida. Pero si Jesús estaba con ellos, ¿Qué podía ocurrirles? Pese a esto, en su angustia despertaron a Jesús, quien en un instante apaciguó los vientos. ¡Cuántos progresos hicieron esa noche los discípulos de Jesús! En ellos no había ningún recurso frente a ese peligro, pero aprendieron a conocer la autoridad y el poder de su Maestro, y también a recibir su dulce reproche: “¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?”.

       ¡Cuántas veces ciertos acontecimientos que no habíamos previsto, y menos aún deseado, nos hunden en el temor, la angustia o el apuro! Esto no quiere decir que Dios esté en contra de nosotros, mas esas circunstancias son conocidas y permitidas por el Señor. Él está presente como en la barca, para ayudarnos a atravesar estos momentos difíciles de la vida y enseñarnos algo de su grandeza y amor. Así, tanto los acontecimientos más pequeños como los más importantes están en las manos del Dios que nos ama. Con sabiduría él permite que sus hijos atraviesen las tempestades sin temor ni angustia, sino apacibles y seguros de su fidelidad. ¡Confiemos completamente en él! (1 Pedro 5:7).

La Biblia Anual Audio ® – 18 de Septiembre – Ezequiel 25-27.

viernes, 16 de septiembre de 2011

HERMANO SATIRIO EN SEVILLA ORANDO POR LOS JOVENES

HERMANO SATIRIO EN SEVILLA DANDO GLORIA A DIOS

¡Cuán Libre Sería Si…!




A libertad fuisteis llamados.
Gálatas 5:13.


  «¡Seré libre cuando apruebe mis exámenes!», piensa un estudiante. «¡Qué libre me sentiré cuando haya pagado mi deuda!», piensa otro. Así, cada uno piensa que su libertad depende de factores externos a sí mismo. Algunos consideran que para ser libre sería necesario deshacerse de las obligaciones sociales, financieras e incluso morales.

       Es cierto que existen situaciones de las cuales es necesario liberarse. “Si puedes hacerte libre, procúralo más”, escribió el apóstol Pablo a los esclavos cristianos (1 Corintios 7:21). Sin embargo, aun si todo lo que pensamos que es un freno a nuestra vida desapareciera, esto no garantizaría que hallaríamos lo que aspiramos, porque la libertad, en el sentido más profundo del término, concierne nuestra vida interior.

       Podemos sentirnos prisioneros en nuestro corazón. Tal vez ahí esté el origen de nuestro problema. Nuestra falta de libertad puede venir por ejemplo de una falta de amor. Nuestro corazón puede ser prisionero de su egoísmo o de sus miedos y a menudo está obsesionado con la búsqueda de bienes materiales. Lo que necesitamos es cambiar interiormente y dejarnos transformar por Dios. El que sabe amar verdaderamente no se sentirá prisionero. La verdadera libertad se descubre teniendo una relación íntima con Dios. Él derrama su amor en nuestros corazones mediante el Espíritu que nos dio (Romanos 5:5).

       Cristianos, a través de su Espíritu, Dios nos ofrece la posibilidad de creer, amar y esperar. Nadie podrá impedírnoslo. ¡Esto es ser libre!
La Biblia Anual Audio ® – 16 de Septiembre – Ezequiel 19-21.

Vivir en la Luz




Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.
Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas,
mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz,
como él está en luz, tenemos comunión unos con otros,
y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

1 Juan 1:5-

   Dios es luz y conoce todos los pensamientos de los seres humanos. Esta realidad debería hacer reflexionar tanto al creyente como al que todavía no ha aceptado el perdón ofrecido por Jesucristo.

       Para el creyente, este pensamiento de la luz de Dios lo vuelve serio y apacible. En su gracia Dios quiere enseñarle a dejarse iluminar por la verdad, a evitar los caminos de muerte y mentira que seguía antes de conocer a Jesús. El hijo de Dios sabe bien que es propenso a pecar, que en su corazón pueden nacer muchos pensamientos malos. Entonces, como David, puede pedir al Señor que lo ilumine y lo dirija: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno” (Salmo 139:23-24).

       En cuanto al incrédulo, que no piense que puede escapar de la mirada de Dios. Debe aceptar y decir, como esa mujer que Jesús encontró cerca de un pozo: “Me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?” (Juan 4:29).

       Cristianos, permanezcamos en la luz de Dios, la luz moral de su Palabra. Ella alumbra nuestras motivaciones más secretas, y esto nos mantiene humildes. También nos muestra cuál es el verdadero carácter del mundo dirigido por Satanás, para así mantenernos separados de las tinieblas del presente siglo malo.
La Biblia Anual Audio ® – 15 de Septiembre – Ezequiel 15-18.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

El Ocultismo




No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas.
Efesios 5:11.

  ¿Cómo explicar que en un siglo como el nuestro, en el que brilla la inteligencia humana, que sabe dividir el átomo y enviar cohetes al espacio, tantas personas confíen en la astrología y el ocultismo? Aun el horóscopo, que parece insignificante y que se halla en la mayoría de los diarios, es una puerta abierta a las tinieblas. Usted dirá: ¡No es más que una creencia inofensiva, un juego! Entonces, ¿Por qué lo lee? ¡Cuidado! Quien presta atención a tales cosas a menudo cae en manos de charlatanes, pero a veces también bajo el poder de Satanás. Es como una escalera que baja y se hunde en la oscuridad.

       El primer escalón es la lectura del horóscopo o el temor supersticioso, por ejemplo tener miedo de que ocurra una desgracia el martes trece o por ver a un gato negro. El segundo es la consulta a un vidente o médium. Se baja de escalón en escalón hasta llegar al último: la muerte, separación eterna de Dios. “No os volváis a los encantadores ni a los adivinos”, dice la Biblia (Levítico 19:31). Esa gente sólo conoce el pasado e inventa el futuro. La Palabra de Dios también nos dice: “Para el malo no habrá buen fin, y la lámpara de los impíos será apagada” (Proverbios 24:20).

       Nuestro Dios nos abre su corazón y nos confía sus pensamientos: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice el Señor, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11). Él es quien decide nuestro porvenir. Confiemos en Dios, el máximo poder, quien es también el que nos pedirá cuentas de nuestra vida.
La Biblia Anual Audio ® – 14 de Septiembre – Ezequiel 12-14.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Mi Descubrimiento del Nuevo Testamento (1)



Nosotros predicamos a Cristo crucificado,
para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura;
mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios,
y sabiduría de Dios.
1 Corintios 1:23-24.

¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!
Juan 7:46.

 En un barco que me llevaba de Grecia a Egipto leí por primera vez el Nuevo Testamento, que me había prestado un pasajero. En cuclillas contra un tabique, e insensible a todos los ruidos circundantes, pasé horas sumido en tan notable libro; cautivado por la personalidad llena de vida de Jesús.

       Cuando llegué al episodio de la mujer adúltera (Juan 8:3-11), mi corazón empezó a latir más rápidamente al leer la pregunta capciosa de los fariseos a Jesús: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿Qué dices?”. Cerré el libro. ¿Qué habría contestado yo en lugar de Jesús? La ley pedía la lapidación, pero Jesús había enseñado el perdón. No hallé solución. Volví a abrir el libro y leí la respuesta de Jesús: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella” (v. 7).

       Me dejó sin respiración. Estaba estupefacto por esa respuesta absolutamente perfecta, que desafiaba la imaginación y el razonamiento. Cortaba en seco todas las preguntas, aun las más difíciles, todas las que me habían obsesionado en mi vida. Sabía que lo que acababa de leer superaba el conocimiento y la comprensión humana. ¡Sólo podían ser palabras divinas!

La Biblia Anual Audio ® – 12 de Septiembre – Ezequiel 4-7.