miércoles, 3 de agosto de 2011

Evangelismo en la Palma del Cdo

El Proximo jueves volvemos a La Palma ( si Dios quiere ) Hemos de seguir orando por este pueblo y lo que se esta haciendo en el . estaremos a las 8/30 en el local de La Palma , oraremos e iremos a la Plaza de España . Ora y colabora ...Dios te bendiga

Después de Doce Años de Enfermedad


Sostiene el Señor a todos los que caen,
y levanta a todos los oprimidos.
Salmo 145:14.

Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.
Salmo 145:19.
   ¿Quién era esa “mujer” (Marcos 5:25-34), quien de en medio de la multitud se acercó a Jesús buscando la ayuda que esperaba desde hacía doce años?

       De entre el gentío muchas personas tocaban a Jesús sin recibir ningún beneficio, pero esa mujer, creyendo que Jesús podía curarla, tocó discretamente el borde de su manto. Su fe hizo activar el poder del Señor.

       Estar en contacto con el Evangelio o con creyentes fieles no comunica la salvación del alma. Sólo cuando uno cree en el Señor Jesús de corazón es salvo. La curación de la mujer es una imagen de ello.

       Jesús se detuvo para sacar del anonimato a esa mujer. Ella reconoció delante de todos su estado y lo que había hecho. Entonces recibió la respuesta del Señor: –“Hija”: una relación se estableció entre él y ella.–“Tu fe te ha hecho salva”: las necesidades de su alma fueron satisfechas. –“Vé en paz”: se fue con plena seguridad. –“Queda sana de tu azote”: su curación fue definitiva.

       Así ocurre con la salvación de nuestra alma. Somos salvos por gracia, por medio de la fe (Efesios 2:8), y nuestra liberación es completa y está garantizada. Sólo una confesión total y sincera determina nuestra condición ante Dios. Nos dará a conocer interiormente el gozo y la certeza de la salvación; y el testimonio de nuestra vida lo mostrará ante todos (Santiago 2:24

lunes, 1 de agosto de 2011

UNA VIDA CON PROPOSITO , UN LIBRO QUE DEBES LEER

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domingo, 31 de julio de 2011

En el Restaurante




Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos,
y las revelaste a los niños.

Mateo 11:25.

Si es que habéis gustado la benignidad del Señor.
1 Pedro 2:3.


Sentado a la mesa en un restaurante, un palabrero se esforzaba por demostrar científicamente que la Biblia no es más que una colección de leyendas. En la mesa vecina otro cliente lo escuchaba, mientras terminaba de comerse una naranja. Entonces lo interpeló: –Dígame, ¿Estaba rica la naranja que me acabo de comer?

       –¿Cómo puedo saberlo?, contestó el interpelado, ¡Usted fue quien se la comió, no yo!

       –Pues bien, esto es justamente lo que le reprocho, repuso el creyente. Usted habla de cosas que no ha gustado personalmente.

       Se puede analizar científicamente la composición del aire, pero este conocimiento no oxigenará nuestros pulmones ni nos hará vivir. El examen del contenido de un vaso de agua no nos refrescará. De igual manera, el conocimiento intelectual de las verdades cristianas no hará creyente a nadie. Así como es necesario comer la naranja para saber si está buena, respirar el aire para vivir y tomar el vaso de agua para quitar la sed, se debe creer la Palabra de Dios para recibir lo que ella da: la vida eterna.

       Dios nos dio una inteligencia para comprender la verdad divina, pero ante todo, desea que ésta penetre en nuestra conciencia y en nuestro corazón. ¿Por qué no creer sencillamente las declaraciones de la Palabra de Dios? El amor de Dios no se explica, se experimenta. Los que han aceptado a Jesús como Salvador lo saben.

jueves, 28 de julio de 2011

Un Proverbio




Cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador,
y su amor para con los hombres, nos salvó,
no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho,
sino por su misericordia.

Tito 3:4-5.


«A Dios rogando y con el mazo dando». Este proverbio significa que Dios, o para algunos la suerte, ayudaría a aquellos que hacen esfuerzos por sí mismos para alcanzar un objetivo. Es citado para motivar a la gente para que no se deje desanimar por las dificultades y alcance lo que se propuso, pues el cielo está para asistir a esas personas luchadoras a que alcancen el éxito en sus diferentes proyectos.

       Sin embargo, este proverbio no puede ser aplicado a la salvación que Dios ofrece. En este asunto Él no espera que el hombre haga un esfuerzo antes de auxiliarlo. Él sabe que en el plano espiritual cada ser humano está muerto en sus “delitos y pecados” (Efesios 2:1); es incapaz de hacer algo para ganar su salvación. Además la salvación es demasiado valiosa para que el hombre la pueda comprar a Dios. Por eso Dios hizo todo: dio a su Hijo. Éste, justo antes de morir en la cruz donde estaba clavado, exclamó: “Consumado es” (Juan 19:30). Si el Hijo de Dios declaró que todo estaba cumplido era porque no quedaba nada más por hacer.

       Amigo lector, acepte sencillamente la victoria obtenida por Jesucristo; no confíe en sus obras o sus capacidades; ampárese en lo que Dios hizo al resolver definitivamente en la cruz el problema de sus pecados. Cada creyente puede reconocer que no halló a Dios por sí mismo, sino que fue el Señor quien lo buscó y lo halló. Dios también busca al lector. ¡No le resista!